El vino joven más famoso del mundo llega a Casa Dominga.
Detrás de cada gran vino, una gran historia
Por Carlos Rivera F., Sumiller – Casa Dominga
Cada vez que sostengo una botella de vino, me hago la misma pregunta:
¿Qué tenés que contarme? ¿Qué historia esconden tu etiqueta, tu origen y tu camino?
Roger Dion, autor de Historia de la Viña y el Vino, acuñó en 1959 una frase célebre:
“El hombre ha elegido al vino como se escoge a un gran amigo.”
Y no lo dijo a la ligera.
Desde los inicios de la viticultura en el triángulo transcaucásico, pasando por el periodo helenístico, el Imperio Romano, el surgimiento del cristianismo, la Europa feudal, la Ilustración, el modernismo y el posmodernismo, hasta llegar al movimiento pendular de nuestra época, el vino ha sido testigo y protagonista de nuestra historia. Ha formado parte de lo espiritual, lo social, lo religioso, lo diplomático, lo cultural y, finalmente, de aquello que une a todos los anteriores: la gastronomía.
La historia detrás del Beaujolais Nouveau
En países con tradición vitivinícola milenaria —especialmente en el Viejo Mundo— el vino está ligado a celebraciones que marcan el pulso del año. Una de las más emblemáticas es la fiesta del Beaujolais Nouveau, celebrada cada tercer jueves de noviembre con la mítica Sarbé: una procesión colorida de antorchas, barricas, música y muuuucho vino.
A medianoche ocurre el ritual: se descorcha el vino nuevo y todos gritan al unísono:
“¡Le Beaujolais Nouveau est arrivé!”
Pero más allá del festejo, ¿qué historia cuenta este vino alegre, fresco y de alma dionisiaca?
El decreto que cambió su destino.
En 1395, Felipe el Atrevido, duque de Borgoña, decretó el destierro de la uva Gamay por considerarla “no noble” frente a su pariente, la Pinot Noir.
Aquella expulsión marcó el inicio de un nuevo camino:
La Gamay encontró refugio en las tierras de Beaujolais, donde no solo prosperó, sino que alcanzó fama mundial. Se volvió un espíritu independiente, obligada a encontrar su propio lugar… y nuevos amigos.
Los amigos que le dieron voz
Entre esos amigos apareció en 1975 el poeta René Fallet, quien en su novela Le Beaujolais Nouveau est Arrivé! le dio alma literaria al vino. Fallet transformó el grito de los sumilleres en un eslogan universal de alegría y espontaneidad.

A finales del siglo XX, el Beaujolais Nouveau encontró otro aliado extraordinario: el legendario chef Paul Bocouse, ícono de Lyon. Bocouse se enamoró de la naturaleza sencilla, juguetona y vibrante del vino, convirtiéndolo en el maridaje perfecto para la cocina tradicional lionesa y elevándolo a la categoría de evento gourmet internacional.
Su compromiso fue tal, que incluso una edición del vino fue dedicada a él.


Un amigo más en Costa Rica
En Costa Rica, el Beaujolais Nouveau también encontró un hogar y un amigo:
Casa Dominga.
En nuestro cálido y acogedor restaurante, la filosofía de calidad y espíritu festivo del Beaujolais es celebrada por el chef Ricardo Ruiz, cuya cocina de autor honra los sabores auténticos y los productos locales.

¡Le Beaujolais Nouveau est arrivé!
